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Hoy sucedió algo que me ha dejado pensando. En mi edificio vivía una señora muy viejita, vivía sola a pesar de su edad en el último piso. La vi solo un par de veces y siempre era muy amabre.

Hace un par de meses que la volvía a ver y se veía muy mal sin embargo mantenía su buen humor. Hace poco me di cuenta de que su departamento estaba totalmente aislado por medio de un plástico con un cierre a la altura de la puerta y supe que ella ya no estaba en el departamento. La señora había fallecido.

Hoy vinieron unas personas a vaciar el departamento. Era evidente que eran contratados por alguien y que no tenían nada que ver con la señora. La verdad me sentí un poco mal porque a pesar de solo haber intercambiado un par de “holas” con la señora, estas personas estaban vaciando su departamento sin el más mínimo sentimiento. Claro, no la conocían y solo hacían su trabajo.

Vi que habían puesto todas sus pertenencias en bolsas de basura, de esas grandotas, y que las aventaban dentro de una camioneta. Una de las bolsas se rompió y se cayeron un par de zapatos, cosas personales y una tetra. Vi que pateaban las cosas y las aventaban. Me sentí muy triste por la mujer. Ahí estaba su vida, sus pertenecias que muchas o pocas, bonitas o no, tenían una historia detrás.

Ahí estaban sus muebles: un sofá, un par de sillas, gabinetes, cosas con las que compartío sus días felices, sus tristezas, sus ilusiones y su soledad. La imaginé sola, en su día a día. ¿Qué haría a diario? ¿Tendría hijos o familia? Siempre se le veía sola…hasta el final.

Me puse a reflexionar sobre las diferencias familiares entre la sociedad alemana y la mexicana y es que en México la familia es prioridad. Los domingos son familiares para visitar a los abuelos y compartir tiempo con ellos. Es impensable que alguien esté así de solo y que no tenga familia que s preocupen por ellos. El viejito en México es sabio, es terco y necio pero uno siempre se preocupa por su bienestar. Acá, el viejito vive su vida, los hijos normalmente ya no están cerca y siempre estás solos. Eso me pone triste y me hace pensar en el porqué eso es así.

Simplemente una reflexión para valorar lo que tenemos y a quienes tenemos cerca en nuestras vidas. A querer a las personas mayores y a tratar de estar más cercanos con quienes sabemos que están solos.

 

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